martes, 26 de junio de 2012

Carlos Alberto Loray en la Feria del Libro



En la mesa, debajo de un quincho, en General Las Heras, se habían reunido diferentes hombres ligados al tradicionalismo para compartir un típico asado domingal. La figura de Alberto Merlo, uno de los mayores exponentes del canto surero en el país premiado por todas partes, se destacaba del resto.


     -¿Quién sos vos?- le pregunto Merlo a un morocho de ojos achinados, barba candado y voz gruesa.
    -quien me va a conocer- soy Carlos Loray, recién comienzo a escribir, soy de la ciudad de Cañuelas.-
   -pero yo te conozco.-
   -¿sí, cómo? Se preguntó Loray


El cantor apoyo el vaso sobre la mesa y se tocó el bigote y comenzó a cantar.


“En el último potrero de la estancia la amarilla
Estaba Juan Cabanilla cambiando un torniquetero,
Cuando al grito de los teros medio bordeando el camino
En un lobuno barcino venia Clarito Esquibel
Puestero también como él, pero del campo vecino…”


    -A mí me temblaban las piernas.
No podía creer que estuviera cantando un verso mío Alberto Merlo-.
 El reconocido cantor surero se había anoticiado del poema a través de su gran amigo Rubén Barcia.


Pero aquello no quedó en la mera anécdota. Al poco tiempo Don Alberto, lo llamó y le pidió autorización para grabar ese tema que sin dudas le abrió las puertas del reconocimiento dentro del folklore.


   Nacido en Cañuelas el 12 de diciembre  de 1949, su infancia en el tambo le sirvió de escenario y experiencia  para mucho de sus versos. De a poco comenzó a escribir. 

   A los 18 años, ya tenía algunos escritos aislados. Sin embargo fue la intención de colaborar en una jineteada organizada por los bomberos voluntarios hacia fines de los ’80 la que le permitió descubrir su verdadera vocación por la poesía gauchesca. La fiesta de los Bomberos que fue un éxito le significo muchísimo en su carrera ya que las críticas positivas que había cosechado en sus primeros versos, sumado que ya algunos cantores habían tomado sus obras, lo alentaron  a escribir con cierta regularidad. Así en 1992 gano el 1º premio en el certamen de poesía gauchesca Rodolfo Nicanor Kruzich, organizado por la municipalidad de Lomas de Zamora y la Asociación  de Escritores Tradicionalistas de la Plata. Con ese premio bajo el brazo, los reconocimientos empezaron a llegar.

   Al poema Pico a Pico interpretado  por Alberto Merlo lo siguieron otros poemas de igual reconocimiento o mayor resonancia. El rosillo mala cara, El rancho de doña Emilia, Mi tijera tusadora, Romance para mi perro, Carta a un hermano preso y La abuela ciega, fundada en la historia de doña Selva Peirón, quién  a pesar de perder la visión a los 20 años formo su familia.


Conoce la abuela ciega
Cada rincón de su casa
Por donde cantando pasa
Cuando a su labor se entrega.
Sabe quién es que llega
Aunque el rumor sea escaso
O cuando caen a sus brazos
En un cómplice secreto
Reconoce a cada nieto
Por el ruido de sus pasos.


Entonces el niño bueno que siempre fue su esperanza, 

Su desvelo, su fatiga y el sol de su despertar:
Respondió con voz quebrada casi al borde del sollozo.
En la escuela me dijeron que vos no sos mi papá.


   Para este talentoso de la poesía gauchesca ésta es la expresión más fiel del sentir del hombre de campo.
   Este hombre sencillo, empleado municipal, se muestra agradecido de haber nacido con este talento.
   Semanarios de la talla de la Nación se han interesado en este fenómeno  de la poesía gauchesca titulándolo como Carlos Loray, talento poético para enaltecer el canto criollo. Casado con Mercedes Nascroile, desde hace treinta años, con quien tuvo tres hijas, dos yernos y tres nietas que son la luz de sus ojos.


   En sus más de veinte años de trayectoria, Carlos Loray, grabó cinco discos. “Entre puesteros y mensuales” 1995, “Desde el pago”1997,”De cara al sol”2004, “De mi cosecha” una antología que recupera sus temas más exitosos temas  y finalmente “Mala herencia” 2011. Publicó cuatro libros “Entre paisanos”, “Palenqueando décimas”,” Recorriendo” y “Cantares de fogón”.
   Estuvo nominado dos veces como poeta tradicionalista al Premio Santos Vega, otorgado por el foro Argentino de Tradición Gaucha reconocido a nivel sudamericano, ya que sus letras han trascendido las fronteras pues han sido grabadas por cantores de la talla de Jary Terres, auténtico exponente del canto “gaùcho” en el estado de Rio Grande Do Zul,  de la hermana República federativa Brasil.

   Ha compuesto más de sesenta temas de los cuales han sido grabados por los más importantes exponentes del canto criollo. Entre ellos Adrián Maggi, Abel Ibroud, Manuel Rosas, José Vulcano, El Resero de Mataderos entre otros.     Ha cosechado innumerable cantidad de premios, participando en distintos certámenes del ámbito provincial y nacional.

 Carlos Loray es, quizás, uno de los autores más respetados e interpretados por los cantores sureros, aquellos que recorren las fiestas criollas domingo a domingo.

   Su agudo poder de observación de las cosas del campo y un gran talento poético le permitieron crear obras representativas del género surero grabadas, entre otros por Abel Ivroud, Gustavo Guichón, Adrián Maggi y sobre todo Alberto Merlo, con su versión clásica de "Pico a pico", una milonga donde se describe el encuentro de dos puesteros que al encontrarse a orillas de un alambrado pasan la mañana conversando cosas simples del pago y de su gente sin notar que dejan de lado las tareas que debían concluir antes del mediodía.   En las obras de Loray hay descripciones perfectas de lo rural con figuras metafóricas muy bien logradas, ironía, gracia y tragedia, fruto también de la influencia de antecesores de su género como Martín Castro, Domingo Bero, Pedro Rizzo y Osiris Rodríguez Castillo, u otros de la poesía popular argentina como Armando Tejada Gómez o Jaime Dávalos, entre otros, a los que lee y escucha con pasión.   De su pluma nacieron poemas camperos como "Romance para mi perro" o emotivas creaciones como "Carta a un hermano preso", "El cuento", o "La abuela ciega", donde describe las circunstancias cotidianas de doña Selva de Peirón, a quien el hecho de perder la visión a los veinte años no le impidió formar su familia y criar a sus hijos realizando todas las tareas de la casa.Carlos Loray es, con su pluma, la voz de un medio rural modificado por influjo de la vida moderna y que hoy la gente transita con sus alegrías y sus tristezas enfrentados desde una idiosincrasia forjada por generaciones viviendo bajo un mismo cielo..


UNA TRAYECTORIA EN OBRAS

   Pero para este humilde escritor, su mayor logro cree haber sido El Cuento, que trata de la conversación que un niño mantiene con su padrastro, tras enterarse que no era su verdadero padre. Carlos Ramón Fernández, el chacarero cantor, lo utiliza hoy, como cierre en cada uno de sus espectáculos

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